El juego

Y puedes encontrarme aquí, justo donde se quedo todo, justo donde me quede detenido, el momento donde no existes y no me gusta estar, pero sigo aquí, no hay opción. Es tarde y llueve dentro, es ese el motivo por el cual esta lluvia exterior no me lastima, no me hace daño, pero sigo mojado, empapado, de sueños e ideas, y también miedos. Veo a mi alrededor y entiendo todo «y es que como no lo vi antes» esa sonrisa tuya que arranco todos los cimientos que un día construí, fue un vacío lleno de ideales formados por cosas vanas y heterogéneas que absorbiste y ahora me consumen, esa fue la causante de mi entrega, de mi pasión y de mi dolor esta noche.
Pienso en cuantas tardes de verano se me han robado, en cuantos amaneceres no he despertado y cuantos mas sólo seré materia “viva”. Y quisiera vivir, cómo se supone que lo hago ahora, mas vivo de lo que me siento. Es curioso saber que hay tanto amor ahí fuera, que seguramente te encontraré nuevamente, en otro rostro, en otra mente, en otro atardecer, pero hoy, me haces falta. Quisiera haber tenido tiempo de estudiarte, de gastar toda mi energía en ti y seguir observándote como la primera noche, escribirte una y otra vez sobre mi pecho, sostener cada figura de tu cuerpo, alimentarme de tu respiración y encontrar en tu paz mi mas grande deseo, deseo de tu mano junto a la mía, de la complicidad que sólo contigo sentí necesitar. Deseo de cosas imposibles cómo nuestra canción lo dijo aquella vez en una radio vieja. (más…)

Siempre

Entonces quiero tomarte con alevosía y ventaja. Y van a llorar de envidia todas aquellas manos que antes quisieron permanecer, y van a llorar todos aquellos recuerdos que se irán, y te daré libertad y ganarás mas que un corazón, y entonces te diré que quiero tomarte con alevosía y ventaja una y otra vez, por siempre.
El por siempre que tanto he buscado y nadie me enseño a encontrar, ése, que descubro bajo tus ojos cuando buscas en los míos la aprobación de tus sueños, de tus locas ideas que fluyen cómo remolinos de un sólo cabello tuyo, aquél que es sólo un instante suficiente para poseerte por siempre.

He conocido la condena de tus recuerdos, pasar página en soló dos palabras, tan real y tan inefable a la vez, tan tú y tan yo. Y si fuera que tú no sintieras lo mismo, aún presente mi delirio y mi obsesión, podría cantarle a este sol y a esta luna días completos, sólo para poder calmar la sed que tu cuerpo me provoca , porque yo, hoy, y ahora, no soy más que un loco queriendo jugar al siempre juntos.

Luis Rubio